Le Petit Prince.

Ya iba siendo hora de que Claqué sobre el Parquet y su sección gastróludica mirasen un poquito más allá de nuestras fronteras. Y, para ello, que mejor cocina que la francesa. Así, que como si estuviésemos en pleno París, hoy recomendaremos un bristrot que, si bien está en pleno Barrio de Salamanca de Madrid, no tiene nada que envidiar a los más genuinos restaurantes franceses. Oh-lala!

Le Petit Prince, que así se llama, ocupa un modesto local en una trasera del corte inglés de Goya, Fernán González, a un tiro de piedra del Palacio de los Deportes, en lo que antaño era el típico bar de cañas de la zona, en el que los asistentes a los diversos eventos musicales, deportivos, panfletarios, etc. calentaban garganta y motores. Como tal bar madrileño, Le Petit Prince no es más que el clásico pasillo, jalonado en uno de sus lados con un par de comedores, de no más de dos o tres mesas, lo que le da un ambiente íntimo y muy ad hoc con lo que se ofrece. La decoración, poco originales fotos parisinas en blanco y negro (quizás un toque Nouvelle Vague hubiera sido más adecuado) y, eso si, acertadas reproducciones de etiquetas de vinos francesas enmarcadas, y cajas de madera de los mismos caldos, colgadas de la pared, como si fueran esculturas. Todo sin muchas pretensiones, pero agradable.

Pero lo mejor, y lo verdaderamente importante, al fin y al cabo, es su oferta culinaria. Una variada y elaborada representación de la que seguramente es la primera alta cocina, si nos referimos a países, del mundo. Su carta, buen detalle, la encontraremos en francés (con traducción al español debajo, claro) y con la clásica nomenclatura francesa: Les viandes, les poisson, etc. entre las entradas, a parte de una variada y apetecible selección de ensaladas, recomendamos el foi gras, l´soupe a l´oignon (sopa de cebolla) o, si somos más atrevidos, los escargots (muy buenos caracoles al horno). Para el plato principal, los carnivoros no deberían dejar pasar un steak tartar  irreprochable, preparado a cuchillo, con su punto justo de pimienta, o un fantástico pato, cocinado en frutos rojos, en lugar del más habitual a la naranja. Esta es la sugerencia de Claqué sobre el Parquet, a falta de probar los pescados, donde la oferta también es atractiva: lenguado, rape, o bogavante flambeado al cognac. A la hora de los postres, mejor dejarse aconsejar, porque la oferta varía en función del día.

Así mismo, Le Petit Prince ofrece una carta de vinos franceses y españoles, que si bien no es muy extensa, es variada y con unos precios más que ajustados, complicado de conseguir con los productos del país vecino, ya se sabe. En cuanto el precio, realmente económico, muy adecuado para los tiempos que vivimos, se puede comer perfectamente por 30 euros, vino incluido. También ofrece servicio de menú entre semana. Además, el local tiene la posibilidad, si el tiempo lo permite, de usar la terraza, ya que está ubicado en una calle peatonal.

Dirección:

Calle Fernán González, 7

Web 

Página en Facebook

Colaboración de José Ramón Barro Arranz para Claque sobre el Parquet

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