Vilalúa

Si hay una gastronomía extendida por la restauración madrileña, esa es la gallega. Si paseamos por Madrid, raro es el barrio o zona en que no encontremos un restaurante, bar o taberna gallega, casi siempre llamado con el nombre del pueblo de procedencia del ufano propietario (tengo serias dudas que quede algún pueblo gallego libre, a la hora de abrir un garito en la capital). La oferta suele consistir, esto tampoco varía en una cocina basada casi exclusivamente, en la calidad del producto: pulpo, empanada, mariscos (esto, en caso de que el restaurante tenga ya ciertas pretensiones), etc. Podríamos decir que es muy mal se nos tiene que dar la cosa para encontrar un gallego en el que no comamos fetén.

Entonces, ¿por qué en Claque sobre Parquet, siempre atentos a las últimas novedades gastronómicas del Foro, nos hemos decidido a reseñar un gallego, y más en concreto, Vilalúa? Pues en este caso, y sin que sirva de precedente, nos hemos fijado en el continente, tan importante aquí como el contenido. Si por algo destaca Vilalúa es por su decoración: paredes forradas en madera sin barnizar, del suelo hasta el techo, con un aspecto rústico, como a medio terminar, que le confiere un aire cálido y le da autenticidad. Una barra de piedra en el centro del local (un toque muy gallego), bancos corridos a un lado a modo de comedor, y en la zona más próxima a la puerta taburetes y banquetas para tapear. En el ventanal que da a la calle, una olla gigante, donde se cuecen los pulpos y los cachelos, y que sirve tanto de cocina como de escaparate con el que captar a incautos. Un sitio en que apetece entrar, a tomar una caña (de Estrella de Galicia, fenomenal cerveza!!), un ribeiro (en tacita), un albariño, o ya entrados en materia, comer directamente.

¿Y qué podemos comer? Pues la oferta, si bien no es extensa, si es de una calidad excelente: el plato estrella es el pulpo, recién llegado de Galicia, servido normalmente con cachelos, muy ricos. De los mejores de Madrid, si no el mejor, cocido en su punto. También podemos optar por carne guisada, empanadas variadas, y marisco, que varía según el día y la oferta. Como se puede ver, una comida orientada principalmente al tapeo y a las cenas informales. Para beber, lo ya dicho más arriba, cerveza de barril francamente buena, y los vinos típicos de la región, por copas o en botellas. Todo a un precio bastante ajustado a la calidad ofrecida. En cuanto al servicio, otro tópico de los restaurantes gallegos madrileños: los camareros SIEMPRE son de la región, lo que también le da un toque auténtico.

Su ubicación, en la calle Ayala, número 87, podemos encontrar el primer Vilalúa, porque parece ser que la formula ha tenido éxito y ya tenemos abierta una primera sucursal, en Jorge Juan 71, cerquita del original.

WEB

Dirección:

C/ Ayala nº 87

28006 – Madrid

Tlf: 91 227 28 06

Horario: Cierra domingo por la tarde y lunes.

Colaboración de José Ramón Barro Arranz para Claque sobre el Parquet

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